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Reducir, reutilizar y reciclar

Reduce, reutiliza y recicla: aplicación de la norma de las “3Rs”

Una persona genera un promedio de un kilogramo de basura al día. Esto es así en los países desarrollados, lo que se traduce en 365 kilogramos de residuos anuales. Si multiplicamos esta cantidad por los habitantes de los países más ricos vemos que la producción de basura llega a toneladas y toneladas.

Esta generación infinita de residuos choca con la capacidad finita de la Tierra para absorber los desechos y por tanto se convierte en un problema ambiental importante.

Mantener este equilibrio entre el abastecimiento de recursos naturales que nos ofrece la Tierra y su capacidad absorción de desechos es lo que se denomina como biocapacidad.

Sin embargo, todavía podemos actuar para evitar dicho enfrentamiento entre la capacidad de producción y absorción del planeta y una forma de hacerlo es aplicando en nuestro día a día la norma de las “3Rs” —reducir, reutilizar y reciclar—.

Reducir

La primera «R» hace referencia a reducir el consumo de productos con el fin de disminuir el impacto en el mediomabiente que tiene su producción —gasto energético— y dejar de abultar montañas de residuos.

La clave para cumplir con este propósito de reducir el consumo innecesario consiste en hacerse varias preguntas cada vez que vamos a comprar: ¿Realmente necesito esto? Si la respuesta es afirmativa, la siguiente cuestión que nos plantearemos será acerca del proceso productivo de dicho producto: ¿Cumplirá los estándares medioambientales? ¿Las personas intervinientes tendrán unas condiciones óptimas de trabajo y se respetarán todos sus derechos? Y por último: ¿Dónde habrá sido producido?

Es importante tener en cuenta aspectos como estos pues su impacto en el entorno será diferente según su procedencia por ejemplo. No es lo mismo comprar una sandía que venga del huerto urbano de una cooperativa que una que venga de la otra punta del mundo, ya que la segunda opción habrá supuesto un gasto energético y por tanto una emisión mayor de gases mayor que la primera.

Por tanto, es interesante fomentar la compra de productos locales, “productos de kilómetro cero”.

La filosofía de reducir el consumo y por siguiente la cantidad de residuos generados también contempla eliminar la utilización de materiales como el plástico. Por ello, apostar por los “productos desnudos” es una alternativa.

Reutilizar

La segunda «R» es otra forma de reducir el consumo y en consecuencia los residuos. Consiste en reutilizar los productos, olvidar el modelo de ‘usar y tirar’ y dar una segunda vida a nuestras compras.

Deja volar tu imaginación y reutiliza esa caja que estás a punto de tirar, además de ayudar al medioambiente también estarás velando por tu economía. Botellas, cajas, botes de cristal, bolsas… La mayoría de elementos pueden ser reciclados.

Reciclar

La última «R» nos lleva a reciclar, una práctica en auge pues cada vez son más los ciudadanos comprometidos y concienciados con la problemática de la generación de residuos son fin.

Según Ecoembes en 2017 el 77,1% de los residuos gestionados por la entidad se reciclaron lo que supuso 1,4 millones de toneladas de dióxido de carbono menos en la atmósfera.

En conclusión, aplicando la norma de las “3Rs” en nuestra vida podríamos reducir de manera considerable que las montañas de los vertederos sigan aumentando. Además de contribuir al cuidado y protección del medioambiente también estaremos ayudando a nuestra economía al realizar un consumo más responsable, comprando lo que realmente nos hace falta.