La crisis climática ha acelerado un proceso que ya era urgente: transformar el modelo energético mundial. España no es ajena a este reto, y la llamada transición energética se ha convertido en un eje clave de las políticas públicas, la innovación empresarial y la concienciación ciudadana. Esta transición busca sustituir los combustibles fósiles por fuentes de energía limpias y sostenibles, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero, promoviendo la eficiencia energética y generando un sistema más justo y resiliente.
En este artículo, exploramos en profundidad qué es la transición energética, cuáles son sus objetivos principales, qué dice la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética, y qué instituciones están liderando el proceso en España. También abordaremos enfoques emergentes como la perspectiva feminista en la energía y la participación de España en el escenario internacional. Porque entender el presente energético es imprescindible para construir un futuro más limpio, sostenible y equitativo.
Índice de contenidos
- 1 ¿Qué se entiende por transición energética?
- 2 Ley de cambio climático y transición energética (Ley 7/2021)
- 3 Instituciones implicadas en la transición energética en España
- 4 Enfoques emergentes: feminismo y transferencia energética
- 5 España y su papel en la transición energética global
- 6 El futuro energético se escribe hoy
¿Qué se entiende por transición energética?
La transición energética es el proceso de transformación del actual sistema energético, basado en fuentes fósiles y contaminantes, hacia un modelo más sostenible, eficiente y respetuoso con el medioambiente. Esta transformación implica sustituir progresivamente el petróleo, el gas natural y el carbón por energías renovables como la solar, eólica, hidráulica o geotérmica, además de adoptar nuevas formas de consumo energético más racionales.
Este cambio no se limita solo a la producción de energía, sino que abarca toda la cadena energética: desde cómo se genera, se transporta, se almacena y se consume. El objetivo es lograr una economía descarbonizada, resiliente al cambio climático y autosuficiente en términos energéticos. Es, en definitiva, un cambio estructural en la forma en la que producimos y usamos la energía.
¿Qué objetivos persigue la transición energética?
Los objetivos de la transición energética están alineados con las metas climáticas globales, especialmente con el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Entre sus fines más destacados se encuentran:
- Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): uno de los pilares principales. Se busca alcanzar la neutralidad climática para el año 2050.
- Desarrollo de energías renovables: aumentar la participación de fuentes limpias en el mix energético nacional.
- Eficiencia energética: disminuir el consumo energético total mediante tecnologías más eficientes y hábitos responsables.
- Descentralización energética: fomentar la generación distribuida, como el autoconsumo fotovoltaico, y empoderar a los consumidores.
- Seguridad y autonomía energética: reducir la dependencia de energías importadas, lo que fortalece la economía y la geopolítica nacional.
- Justicia social y territorial: que nadie quede atrás. La transición debe ser inclusiva y justa, favoreciendo también el empleo y el desarrollo local.
La transición energética, bien gestionada, representa una gran oportunidad para el conjunto de la sociedad. Estos son algunos de sus beneficios más relevantes:
- Ambientales: al disminuir la quema de combustibles fósiles, se reduce la contaminación del aire, el agua y el suelo. También se protege la biodiversidad y se mitiga el calentamiento global.
- Económicos: fomenta la creación de empleo verde, dinamiza sectores como el tecnológico, el industrial o el de la construcción, y reduce la factura energética a medio y largo plazo.
- Sociales: promueve una mayor equidad, acceso universal a la energía y participación ciudadana. Además, mejora la calidad del aire en las ciudades y, con ello, la salud pública.
El desarrollo de este nuevo modelo también se vincula con conceptos como la mochila ecológica, que mide la huella ambiental total de los productos y servicios, incluyendo la energía. Entender este impacto ayuda a tomar decisiones más sostenibles.

Ley de cambio climático y transición energética (Ley 7/2021)
La Ley 7/2021, aprobada en mayo de 2021, representa el marco legislativo fundamental de España para impulsar la acción climática y encaminar al país hacia una economía neutra en carbono. Esta ley establece objetivos, estrategias y obligaciones para reducir las emisiones y promover las energías renovables.
Entre los puntos clave de la ley destacan:
- Neutralidad climática para 2050: España se compromete a alcanzar cero emisiones netas antes de mitad de siglo.
- Renovables al alza: al menos un 74% de la electricidad deberá provenir de fuentes renovables en 2030.
- Prohibición de nuevas licencias para hidrocarburos: se vetan nuevas exploraciones de petróleo y gas en el país.
- Descarbonización del transporte: impulso al vehículo eléctrico y eliminación progresiva de los coches diésel y gasolina.
- Planes municipales y autonómicos: los gobiernos locales también deberán elaborar planes climáticos.
- Educación y transparencia: se refuerzan las medidas de divulgación climática, tanto en la enseñanza como en la empresa.
La ley no solo fija metas, también establece mecanismos de control y revisión periódica. Se convierte así en una herramienta legal robusta para garantizar la coherencia de las políticas públicas con los objetivos climáticos.
Instituciones implicadas en la transición energética en España
Para coordinar y aplicar estas políticas, el Estado ha conformado una arquitectura institucional compleja. Varias entidades, tanto nacionales como regionales, juegan un papel activo en el diseño y ejecución del cambio energético.
Dirección General de Transición Energética y Economía Circular
Este organismo, presente en diferentes comunidades autónomas, se encarga de implementar políticas energéticas que favorezcan la eficiencia, el uso de renovables y el respeto al entorno. Su misión incluye:
- Desarrollo de planes autonómicos de energía sostenible.
- Gestión de ayudas a la eficiencia energética y autoconsumo.
- Impulso a la economía circular y uso responsable de los recursos.
Actúa como interlocutor entre el Gobierno central, los municipios y el sector empresarial, siendo clave en la aplicación territorial de la Ley 7/2021.
Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad
Presente en comunidades como el País Vasco o Navarra, este departamento articula políticas que integran industria, sostenibilidad y transición energética. Entre sus competencias están:
- Impulso a la innovación industrial verde.
- Regulación del consumo energético en sectores productivos.
- Estrategias de transición justa para regiones industriales.
Además, se relaciona estrechamente con empresas para fomentar la descarbonización del tejido industrial.
Ministra de Transición Energética: funciones y liderazgo
La máxima autoridad en este ámbito es la Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, cartera clave dentro del Gobierno de España. Esta figura tiene como misión coordinar todas las políticas relacionadas con:
- Cambio climático.
- Energía.
- Agua y biodiversidad.
- Transición justa.
Su liderazgo ha sido fundamental en los avances legislativos y en la promoción de una transición inclusiva. También representa a España en cumbres internacionales de clima y energía.
Enfoques emergentes: feminismo y transferencia energética
La transición energética no es solo técnica o económica: también es política y social. Nuevos enfoques están enriqueciéndola con perspectivas más inclusivas, equitativas y transformadoras.
¿Qué es la transición energética feminista?
Este concepto defiende que el modelo energético debe construirse desde la igualdad de género. Se basa en la idea de que las mujeres, especialmente en entornos rurales o vulnerables, sufren más las consecuencias del cambio climático y la pobreza energética, pero tienen menos poder en la toma de decisiones.
La transición feminista busca:
- Reparto justo del poder y la riqueza energética.
- Visibilización del papel de las mujeres en las comunidades energéticas.
- Diseño de políticas energéticas sensibles al género.
- Impulso al empleo femenino en sectores renovables y tecnológicos.
Es un enfoque que promueve no solo una energía más limpia, sino también más justa y democrática.
La regla del 10% de transferencia energética
En paralelo, ha surgido la propuesta de la “regla del 10%”. Esta sugiere que el 10% de la energía producida en territorios ricos en renovables se destine a satisfacer necesidades energéticas básicas de comunidades empobrecidas o excluidas.
Este planteamiento busca corregir desequilibrios y garantizar una transición justa a nivel global. Es especialmente relevante en proyectos solares o eólicos a gran escala, donde los beneficios no siempre se reparten de manera equitativa.

España y su papel en la transición energética global
España está bien posicionada para liderar el cambio energético en Europa. Su alta disponibilidad de recursos renovables (sol y viento), su capacidad tecnológica y su compromiso legislativo la colocan como un país de referencia.
Entre los avances más destacados se encuentran:
- Autoconsumo y comunidades energéticas: se ha facilitado la generación distribuida y el autoconsumo colectivo, lo que favorece la democratización energética. Esto se relaciona directamente con cómo llega la electricidad a nuestras casas, ya que ahora los hogares pueden producir y consumir su propia energía.
- Interconexiones eléctricas con Europa: se están mejorando las infraestructuras para exportar e importar energía, lo que refuerza la seguridad energética del continente.
- Participación en proyectos de hidrógeno verde: España lidera iniciativas para desarrollar este combustible limpio como parte del mix energético futuro.
- Planes de transición justa: diseñados para acompañar a los trabajadores y regiones más dependientes de los combustibles fósiles.
A nivel internacional, España también participa en las negociaciones climáticas, aporta fondos a proyectos verdes y colabora con países en desarrollo para impulsar tecnologías limpias.
El futuro energético se escribe hoy
La transición energética no es un escenario hipotético, es una realidad en marcha que está transformando nuestro modo de vida. A través de políticas ambiciosas como la Ley 7/2021, el impulso institucional, y una ciudadanía cada vez más implicada, España se encamina hacia un modelo energético más limpio, eficiente y justo. Esta transformación implica retos, pero también enormes oportunidades de desarrollo, innovación y equidad.
Desde AhorreLuz, te acompañamos en este proceso ofreciendo herramientas que te permiten comparar tarifas, ahorrar en tu factura eléctrica y tomar decisiones más sostenibles. Estamos comprometidos con una energía más accesible para todos. ¿Estás preparado para sumarte al cambio y ser parte activa de la transición energética?