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Ahorrar Energía en la Cocina

12 consejos o tips para ahorrar energía en la cocina

¿Sabías que la cocina representa el lugar de la casa que mayor cantidad de energía consume? En efecto, esta parte de nuestra vivienda concentra casi todos los electrodomésticos, pequeños y grandes; aquellos que, por si fuera poco, consumen más energía —como el frigorífico—.

Pero esto no quiere decir que no podamos adoptar una serie de actitudes que nos ayuden no solo a ahorrar energía y dinero, también a reducir nuestra huella de carbono y ayudar de ese modo al medioambiente.

Hábitos eficientes

A continuación os facilitaremos una serie de trucos para ahorrar en energía, trucos que rodean 12 de los elementos más importantes y característicos de la cocina.

1. La nevera

Cuando sea verano y haga más calor, baja la temperatura de tu frigorífico. Del mismo modo, en invierno, súbela. La temperatura de este electrodoméstico debe estar entre los 3 y 5 grados, mientras que en el caso del congelador debe situarse sobre los -18 y -15 grados.

Abre la puerta de la nevera lo menos posible y durante la menor cantidad de tiempo.

Intenta no meter comida aún caliente en la nevera; esto hará que el frigorífico trabaje más. Espera que la comida se refresque de forma natural.

Procura que la nevera esté situada lejos de la cocina y de otras fuentes de calor. Además, es recomendable que haya espacio entre la pared y la parte trasera del frigorífico, para que el calor residual de su trabajo pueda dispersarse.

Procura descongelar la nevera habitualmente para evitar de esa forma que se formen gruesas capas de hielo y que el motor tenga que trabajar de forma adicional.

El consumo del frigorífico es proporcional a su tamaño: a menor tamaño, menor consumo.

Procura mantener el frigorífico limpio, la suciedad le resta eficiencia.

2. Los Fogones

Utiliza el fogón de acuerdo al tamaño de la sartén o la cazuela y viceversa.

Limpia los quemadores para que funcionen de forma correcta y se aproveche al máximo el gas. Una pista: las llamas deberían ser azules.

La cocina que menos emisiones de CO2 conlleva y la que supone un menor consumo de energía eléctrica es la de gas.

Si por el contrario tu cocina es de vitrocerámica, aprovecha el calor residual y apágala minutos antes de terminar la cocción del plato.

Dentro de la vitrocerámica, la cocina de inducción es la más eficiente energéticamente —consumen un 20 % menos—.

3. Los Utensilios

Cuando cocines con una cazuela, utiliza la tapa para que no se desperdicie calor y se consuma más energía para alcanzar cierta temperatura —podemos alcanzar un ahorro energético del 25 %—.

Procura que el fondo de las sartenes y las ollas sea plano, sin curvaturas ni deformidades y abolladuras. De esta forma el calor se distribuirá de forma correcta y uniforme.

Para cocciones largas, utiliza una olla de presión.

El menaje que esté hecho de barro y de cristal conserva mucho mejor el calor.

4. El horno

Si vas a utilizar el horno, procura aprovechar para hornear la mayor cantidad de comida que puedas, al mismo tiempo o una detrás de otra. De esta forma ahorrarás mucha energía.

Del mismo modo, procura no abrir la puerta del horno mientras se encuentre funcionando. Cuando lo abres, se escapa el 20 % del calor y el electrodoméstico lo recuperará invirtiendo aún más energía.

5. Los electrodomésticos

Siempre que tu bolsillo te lo permita, adquiere electrodomésticos que cuenten con la etiqueta energética A+++. Son más caros pero también los más eficientes, por tanto ahorrarás con el tiempo y se amortizarán.

Si estás pensando en comprarte un electrodoméstico nuevo, reflexiona si es realmente necesario y si puedes realizar su cometido manualmente.

Intenta desenchufar todos los electrodomésticos que no estés utilizando. Muchos de ellos se encuentran en modo «standby» o poseen relojes y luces. Aunque parezca que no, siguen consumiendo energía.

6. El microondas

Cocinar sirviéndonos del microondas es un método muy poco valorado pero el que más ahorro eléctrico supone —hasta un 70 % de energía—.

7. El lavavajillas

Si vas a fregar a mano, hazlo con agua fría.

Al utilizar el lavavajillas, procura llenarlo del todo y utilizar programas ecológicos.

Si tienes que aclarar los restos de comida de los platos antes de meterlos, hazlo con agua fría.

8. La lavadora

Para ahorrar haciendo la colada, la clave está en aprovechar al máximo la capacidad de nuestra lavadora y utilizar programas ecológicos o, al menos, de media carga y con agua fría.

9. La secadora

Sin duda, la mejor opción es no utilizar este electrodoméstico y tender al sol.

10. La iluminación

Para iluminar tu cocina, utiliza bombillas de bajo consumo o, si es posible, tubos fluorescentes.

Coloca la iluminación de forma estratégica para iluminar solo las zonas en las que sea necesario.

Sin embargo, la mejor opción siempre será el uso de tecnología led.

11. Cocinar

Para hacer platos nutritivos y deliciosos no siempre es necesario utilizar los electrodomésticos y gastar energía. Podemos servirnos de latas de conservas y preparar patés, ensaladas, ceviches, etc.

Si vas a cocinar, aprovecha para preparar mucha más cantidad de la necesaria, guárdala y sírvete de menús de sobras esa semana.

Antes de cocinar, saca los ingredientes del frigorífico y deja que se templen. De esa forma, se necesitará menos calor y energía.

Si vas a cocer pasta, añade sal al agua cuando esta ya esté hirviendo. La sal ralentiza el tiempo que tarda el agua en ebullir.

12. Otros

Si dispones del tiempo y el dinero ¿por qué no te construyes un horno de leña o solar? Estos métodos tradicionales o alternativos pueden suponer una mejora en el sabor de los platos y en el balance de tu cuenta a fin de mes.

Como podéis ver, hay decenas de formas de ahorrar en la cocina en nuestro día a día sin necesidad de cambiar nuestro hábitos de forma radical ni restar calidad a nuestros platos preferidos.