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Historia del coche eléctrico

El coche eléctrico antes que el de combustión

¿Sabías que los coches eléctricos fueron inventados hace más de 100 años? ¿Y que en sus inicios eran más populares y mejores que los de gasolina? Pues así es, en los inicios de la invención del coche el modelo eléctrico fue la primera opción para sustituir los carruajes tirados por caballos hasta la llegada de Henry Ford con su modelo a combustión.

Aunque no existan fechas concretas se estima que entre 1832 y 1839 el escocés Robert Anderson creó y diseñó el primer coche eléctrico, mientras que en los Países Bajos el profesor Sibrandus Stratingh diseñó estos vehículos a escala reducida en 1835.

En los Estados Unidos el lanzamiento del primer coche eléctrico data de 1890 donde el químico Williams Morrison creó el primer vehículo de transporte para seis pasajeros y que lograba alcanzar una velocidad punta de 22 kilómetros por hora. Aunque no era gran cosa ayudó a dar a conocer la tecnología en el país.

Esta proliferación de la tecnología hizo que durante los siguientes años se pudieran ver coches eléctricos en las carreteras de Estados Unidos. En 1915 hay que destacar la creación y puesta en marcha de una flota de taxis eléctricos en New York.

Los medios de comunicación se hacían eco de este hito destacando las ventajas que los coches eléctricos suponían en cuanto a la reducción de costes en comparación a los coches a gasolina o los vehículos tirados por caballos.

La convivencia de las tres tecnologías simultáneamente

Llegó un momento en el que competían las tres tecnologías; vapor, gasolina y eléctrica.

  • El coche a vapor se descartó muy rápido debido a la necesidad de espera hasta calentarse y a la excesiva frecuencia con la que había que repostar agua.
  • Los coches de gasolina presentaban un futuro prometedor, pero la dificultad en el manejo, el esfuerzo en cambiar de marcha, el ruido atronador y la elevada expulsión de humo, hizo que el coche eléctrico adquiriera más popularidad.
  • Los coches eléctricos, por su parte, no tenían estos problemas. No hacían ruido, apenas emitían humo y su menor peso les hacían más manejables.

Estos datos, unido a que cada vez la electricidad comenzaba a introducirse en todas las ciudades, hizo que se convirtiera en un transporte muy útil para trayectos cortos dentro de las grandes ciudades.

Henry Ford, figura clave en la evolución del coche de gasolina

Y de repente llegó Henry Ford, de familia humilde y cautivado por el mundo del motor que, tras ver una máquina propulsada por primera vez en 1970, comenzó a experimentar en su propia casa.

Tras evolucionar en la empresa de Thomas Edison como ingeniero jefe consiguió dinero suficiente para poder seguir experimentando en su tiempo libre con los motores de gasolina.

Tras varios intentos fallidos, en 1903 fundó su propia empresa Ford Motor Company donde creó su primer coche capaz de recorrer una milla en poco más de 39 segundos. Su capacidad como ingeniero, visionario y empresario, hizo que se rodeara de los mejores profesionales para crear el Ford T.

El Ford T era un coche con muchas novedades y grandes prestaciones que hizo que el vehículo eléctrico pasara a segundo plano sobre todo motivado por el precio y las infraestructuras. Mientras un coche eléctrico costaba 1.750 dólares el gasolina eran 650 dólares.

En 1997 llegó el renacer del coche eléctrico de la mano de Toyota con su modelo Prius. Para muchos quizá carece de un diseño estético, pero es cierto que el alto precio del combustible unido a las cada vez más preocupaciones climáticas hace que se haya convertido en un éxito y un hito en el resurgir de esta tecnología.

Queda claro que el potencial de esta tecnología es innegable y que hay un futuro prometedor por delante. De momento las compañías fuertes del sector están apostando en sus departamentos de investigación y desarrollo. Por otro lado han surgido empresas especializadas como Tesla Motors que viene apretando fuerte con coches de alta autonomía y calidad.