Con la llegada del frío, muchas familias se preguntan si están utilizando la energía más adecuada para su hogar. ¿Es más caro usar luz o gas? ¿Qué conviene más para la calefacción? ¿Cuánto se gasta al mes en uno u otro? Son dudas muy habituales, especialmente cuando se busca reducir el importe de las facturas sin perder confort.Este artículo responde de forma clara y directa a estas preguntas. Analizamos el consumo, el coste mensual medio, la eficiencia de cada sistema y qué alternativa es más rentable en función del uso y del tipo de vivienda. Y, por supuesto, te invitamos a utilizar un comparador de tarifas de luz para asegurarte de que no estás pagando de más.
Índice de contenidos
- 1 ¿Qué consume más, el gas o la luz?
- 2 ¿Qué es más caro, la calefacción a gas o eléctrica?
- 3 ¿Es más barato utilizar gas o electricidad?
- 4 ¿Qué está más cara, la luz o el gas?
- 5 ¿Vale la pena cambiar de gas a eléctrico?
- 6 ¿Cuánto cuesta la calefacción de gas natural al mes?
- 7 ¿Cuál es la forma más barata de calentar una casa?
- 8 Comparativa real: ¿qué es más caro, la luz o el gas natural?
- 9 Ahorra eligiendo mejor: usa nuestro comparador de tarifas
- 10 Conclusión: ¿Cuál conviene más, luz o gas?
¿Qué consume más, el gas o la luz?
El consumo energético depende del tipo de uso. Mientras que la electricidad está presente en prácticamente todos los equipos del hogar (electrodomésticos, iluminación, dispositivos electrónicos, climatización, etc.), el gas se reserva para usos muy concretos como la calefacción, el agua caliente sanitaria (ACS) y, en algunos casos, la cocina.Ahora bien, si comparamos solo el consumo necesario para generar calor, el gas suele requerir más unidades energéticas (kWh o m³) que algunos sistemas eléctricos de alta eficiencia como la bomba de calor. Sin embargo, esto no quiere decir que el gasto sea más alto, ya que el precio por unidad de gas es notablemente más bajo que el de la electricidad.Aunque el gas pueda implicar un mayor consumo energético en volumen, el coste por unidad es más bajo. Esto provoca que, en muchas viviendas, el gasto económico total sea menor cuando se utiliza gas para calefacción y agua caliente, sobre todo si la instalación es moderna y la vivienda está bien aislada.
¿Qué es más caro, la calefacción a gas o eléctrica?
La calefacción eléctrica suele ser la opción más sencilla de instalar. Sistemas como radiadores, emisores térmicos o estufas eléctricas no requieren obra ni mantenimiento complejo, lo que los convierte en una solución cómoda para muchos hogares. Sin embargo, esta comodidad tiene un coste: el precio de la electricidad es significativamente más alto que el del gas natural, por lo que calentar una vivienda entera con electricidad puede salir bastante caro, especialmente en los meses más fríos del año.La calefacción a gas, en cambio, necesita una caldera conectada a un circuito de radiadores. Aunque su instalación es más laboriosa y conlleva una inversión inicial mayor, el precio por kWh del gas natural es más bajo, lo que permite un uso intensivo sin que la factura se dispare. Además, las calderas modernas de condensación ofrecen una alta eficiencia energética.Veamos una comparativa aproximada para calentar una vivienda de tamaño medio en invierno:
- Calefacción eléctrica convencional: 800 kWh/mes → coste mensual: 160 €
- Calefacción por bomba de calor (COP 3): 270 kWh/mes → coste mensual: 54 €
- Calefacción a gas natural: 1.200 kWh equivalentes → coste mensual: 84 €
Como puedes ver, el sistema más eficiente en consumo y coste es la bomba de calor, aunque requiere una inversión inicial importante y no siempre es viable en todos los hogares. Si no se dispone de este sistema, la calefacción a gas natural es, en la mayoría de casos, una alternativa más rentable que el uso de radiadores eléctricos convencionales.
¿Es más barato utilizar gas o electricidad?
Si nos fijamos únicamente en el precio por kWh, el gas natural es más barato que la electricidad. Sin embargo, el coste final depende de muchos más factores. La eficiencia de los equipos, el número de personas que viven en la vivienda, las horas de uso diario y la tarifa contratada pueden hacer que una opción sea más conveniente que otra según cada caso.Un termo eléctrico, por ejemplo, consume mucha más energía que una caldera de gas para proporcionar el mismo volumen de agua caliente. Lo mismo ocurre con la calefacción: los radiadores eléctricos, aunque fáciles de instalar, tienen un coste diario más elevado que un sistema de gas, especialmente si se utilizan varias horas al día.Cuando el uso es constante, como en viviendas donde se requiere calefacción y agua caliente de forma habitual, el gas natural suele resultar más rentable en la mayoría de situaciones. La diferencia en el precio por kWh, junto con el rendimiento eficiente de las calderas actuales, permite un ahorro considerable frente a los sistemas eléctricos convencionales.
¿Qué está más cara, la luz o el gas?
Actualmente, el precio de la luz y del gas fluctúa con frecuencia, pero históricamente la electricidad ha sido más cara por unidad de energía consumida. En los últimos años, con la crisis energética en Europa, ambos precios han experimentado subidas y bajadas muy rápidas. Aun así, la tendencia sigue mostrando que la electricidad cuesta más que el gas natural.Las diferencias de coste entre luz y gas pueden explicarse por varios factores:
- La electricidad tiene más costes regulados (como peajes, cargos, impuestos y pagos por capacidad), que incrementan notablemente el precio final al consumidor.
- Buena parte de la electricidad se genera a partir del gas, por lo que cualquier subida del gas también afecta al precio de la luz, con un efecto multiplicador.
- El gas natural tiene un uso estacional, centrado en calefacción y agua caliente, lo que permite controlar más fácilmente su consumo.
- La electricidad se usa todo el año y en todos los aparatos del hogar, lo que genera una demanda constante y más difícil de reducir.
- Los impuestos y términos fijos de la factura eléctrica suelen ser más altos, especialmente si se tiene una potencia contratada elevada que no se ajusta al uso real.
Estas diferencias hacen que, incluso con el mismo nivel de consumo energético, la factura de la luz suela ser más cara que la del gas. Además, muchos hogares desconocen si su tarifa eléctrica se ajusta a sus hábitos, lo que puede hacer que paguen mucho más de lo necesario.Por eso, no basta con fijarse únicamente en el precio por kWh. Es esencial entender cómo consumes energía, cuándo y en qué cantidades. Así podrás ajustar tu tarifa y elegir el sistema que realmente te conviene. Herramientas como el comparador de tarifas de luz de ahorreluz son muy útiles para encontrar la opción más económica según tu perfil de consumo. A menudo, un pequeño cambio en tu tarifa, o incluso en tu compañía energética, puede marcar una gran diferencia en lo que pagas mes a mes.

¿Vale la pena cambiar de gas a eléctrico?
Depende del tipo de vivienda, de tus hábitos de consumo y del sistema que tengas instalado actualmente. Cambiar de gas a electricidad puede valer la pena si se instalan equipos muy eficientes, capaces de ofrecer el mismo nivel de confort con un menor consumo energético.Sin embargo, si ya cuentas con una instalación de gas natural funcionando correctamente, el cambio a electricidad puede implicar una inversión importante que no siempre se amortiza a corto plazo. Renovar equipos, adaptar instalaciones y, en algunos casos, reforzar la potencia contratada, puede suponer costes considerables.También es importante tener en cuenta el clima de tu zona. En regiones frías, donde las temperaturas mínimas son frecuentes y prolongadas, el gas sigue siendo más eficaz y estable para mantener la vivienda caliente durante muchas horas al día. Además, ofrece un suministro constante que no depende de las horas de sol o de las franjas horarias más baratas.Antes de tomar una decisión, lo más recomendable es analizar bien el consumo actual, calcular la inversión necesaria y valorar el ahorro potencial. Cambiar de energía puede ser una muy buena decisión, pero solo si se hace con criterio, planificación y teniendo en cuenta tus necesidades reales.
¿Cuánto cuesta la calefacción de gas natural al mes?
En una vivienda tipo —piso de tamaño medio con caldera y radiadores— el gasto durante los meses de invierno suele oscilar entre 60 y 100 € al mes. En zonas especialmente frías o en casas unifamiliares grandes, esta cifra puede superar los 120 €, sobre todo si el aislamiento no es adecuado o si el sistema no está optimizado.La buena noticia es que, con algunas mejoras sencillas, se puede reducir ese gasto notablemente. El uso de termostatos programables, el mantenimiento regular de la caldera, y sobre todo un buen aislamiento en ventanas, paredes y techos, puede suponer un ahorro de hasta un 30%. También influye mucho la temperatura a la que se ajusta el termostato: mantener el hogar a 21 °C en lugar de 24 °C puede marcar una diferencia importante a final de mes.Si se combina el sistema de gas con energías complementarias como la solar térmica para el agua caliente, el ahorro es aún mayor. En definitiva, el gas natural sigue siendo una de las formas más rentables de calentar una vivienda, siempre que el consumo se gestione de forma eficiente.
¿Cuál es la forma más barata de calentar una casa?
Hoy en día, las formas más baratas de calentar una casa combinan eficiencia energética, buen aislamiento y un uso inteligente de las tarifas disponibles. No se trata solo de qué sistema se usa, sino de cómo se usa y cuándo.Estas son algunas de las opciones más rentables:
- Aerotermia con bomba de calor: es uno de los sistemas más eficientes del mercado. Aprovecha el calor del aire exterior para climatizar el interior con un consumo muy bajo. Funciona especialmente bien en climas templados y es aún más rentable si se combina con energía solar o tarifas con discriminación horaria.
- Calefacción a gas natural: sigue siendo una opción muy económica para viviendas medianas o grandes, especialmente si ya se cuenta con una instalación previa. El precio por kWh es bajo, y las calderas de condensación actuales ofrecen un rendimiento muy alto.
- Estufas de pellets o biomasa: una alternativa sostenible con combustible más barato que la electricidad o el gas. Son ideales para segundas residencias o casas en zonas rurales, aunque requieren cierta logística (compra y almacenamiento de pellets) y mantenimiento.
- Acumuladores térmicos con tarifa nocturna: cargan calor durante las horas más baratas del día (habitualmente por la noche) y lo liberan durante el día. Son una buena solución en viviendas pequeñas si se ajustan bien los tiempos de carga y el uso.
Además, el aislamiento térmico de la vivienda es clave para que cualquier sistema funcione con eficiencia. Una casa bien aislada (con ventanas de calidad, cerramientos adecuados y sin fugas de calor) puede reducir el consumo energético en un 30% o 40%. En muchos casos, invertir en mejorar el aislamiento es más rentable que cambiar de sistema de calefacción.
Comparativa real: ¿qué es más caro, la luz o el gas natural?
Para saber con certeza qué energía te sale más cara, no basta con mirar el precio por kWh. El coste total depende de muchos factores: el tipo de instalación, la eficiencia del sistema, el perfil de consumo y los costes fijos que se aplican en la factura. A continuación, analizamos los elementos clave que influyen en el precio final y cómo puedes calcularlo tú mismo para tomar la mejor decisión.
Factores que influyen en el precio final
Hay varios elementos que afectan directamente al coste real de usar luz o gas en tu vivienda:
- Precio por kWh: la electricidad suele costar entre 0,15 € y 0,25 €/kWh, mientras que el gas natural ronda los 0,06 € a 0,09 €/kWh.
- Eficiencia energética del sistema: no todos los equipos consumen igual. Una bomba de calor eléctrica puede ser mucho más eficiente que una caldera antigua de gas.
- Costes fijos: en la luz influyen la potencia contratada, peajes y cargos. En el gas, el término fijo depende del consumo anual previsto.
- Tipo de tarifa: fija, variable o indexada. También influye si tienes discriminación horaria o no.
- Hábitos de consumo: si usas calefacción muchas horas al día o en horas punta, el coste será más alto. Si puedes concentrar el uso en horas valle o con energías renovables, el ahorro puede ser significativo.
- Zona climática y aislamiento: en zonas frías o viviendas mal aisladas, se necesita más energía para mantener una temperatura estable, lo que incrementa el gasto.
- Número de personas en casa y estilo de vida: familias grandes, teletrabajo o estancias prolongadas en casa aumentan la demanda energética.
Todos estos factores pueden hacer que lo que es más barato para una vivienda, no lo sea para otra. Por eso es clave hacer un cálculo personalizado.

Cómo calcular el coste según tu consumo
Para saber qué opción es más rentable en tu caso, puedes hacer un cálculo sencillo con tus datos de consumo. Estos son los pasos:
- Consulta tu consumo mensual en kWh, tanto de gas como de electricidad, a través de tus facturas.
- Multiplica el consumo por el precio por kWh de tu tarifa actual. Si tienes diferentes tramos horarios, hazlo por separado (punta, llano y valle).
- Suma los costes fijos de cada factura: término fijo del gas o la potencia contratada en luz, impuestos y otros cargos.
- Calcula el total mensual y compáralo entre ambas energías.
Por ejemplo, si tu calefacción eléctrica convencional consume unos 800 kWh al mes a un precio medio de 0,20 €/kWh, el coste será de unos 160 € mensuales. Si usas gas natural y consumes 1.200 kWh equivalentes al mes, con un precio medio de 0,07 €/kWh, el coste será de 84 € mensuales. La diferencia es clara.Si en cambio tienes una bomba de calor eficiente con un COP de 3, solo necesitarás unos 270 kWh mensuales para obtener el mismo rendimiento térmico. A un precio medio de 0,20 €/kWh, estarías pagando alrededor de 54 €, lo que la convierte en la opción más económica si el sistema ya está instalado.Este tipo de cálculo te permite ver con claridad qué energía te conviene más según tu perfil de uso. Y si no tienes claro si tu tarifa es la adecuada, puedes usar el comparador de tarifas de luz de ahorreluz para ver si estás pagando de más.
Ahorra eligiendo mejor: usa nuestro comparador de tarifas
Elegir entre luz y gas no es solo una cuestión técnica, también económica. El mercado energético cambia constantemente, por eso es fundamental comparar tarifas con frecuencia para asegurarse de que no estás pagando de más.Utiliza nuestro comparador de tarifas de luz y descubre las mejores ofertas del mercado. Puedes ahorrar hasta cientos de euros al año simplemente cambiando de compañía o ajustando tu tarifa según tus hábitos reales de consumo.
Conclusión: ¿Cuál conviene más, luz o gas?
Tras analizar consumos, costes mensuales, eficiencia y usos habituales, la conclusión es clara: el gas sigue siendo más rentable para calefacción y agua caliente en la mayoría de los casos, gracias a su menor precio por unidad de energía. Sin embargo, si dispones de sistemas eléctricos eficientes (como bombas de calor o aerotermia), y puedes aprovechar tarifas valle o energía solar, la electricidad también puede ser una opción muy económica y sostenible.En cualquier caso, el verdadero ahorro está en elegir la tarifa adecuada. Compara precios, estudia tu consumo y toma decisiones informadas. En ahorreluz, te ayudamos a elegir la opción que más te conviene. Accede a nuestro comparador de tarifas de luz y encuentra la energía que mejor se adapta a tu hogar. ¿A qué esperas para empezar a pagar menos por lo mismo?